El grupo musical concepcionero A4 está conformado por jóvenes integrantes, recientemente formado grupo musical, cuyo líder de la agrupación: Alejandro Favián Galeano.
Forman parte del grupo A4: Alejandro Favián Galeano, primera voz, acordeón y teclado; Daniel Santacruz, baterista; Ulises Quintana, segunda voz y guitarrista; Diego Esquivel, bajista, y José Giménez, percusionista.
Su repertorio incluyen una gran selección de temas del folklore paraguayo con mezcla del folklore latinoamericano.
En mayo de 2017 se realizó la grabación de su primer DVD, denominado “Tributo al Folklore” en el anfiteatro municipal de Concepción.
Aquí un vídeo realizado por el grupo, con una selección de polcas:
Tienen entre 22 y 35 años y están dispuestos a renovar el aire del folclore, género que aspiran llevar a una nueva generación de jóvenes.
El arpista Rolando Cristaldo (23), el guitarrista y vocalista Luis Duarte (22) y el acordeonista Rodrigo Pereira (30) se conocieron en un crucero en el que viajaban por 45 países, interpretando piezas del folclore latinoamericano. “En Europa vimos lo que generaba el folclore en la gente y nos dijimos: ¿Por qué nosotros no podemos hacer esto con la música paraguaya en Paraguay?”, comenta el arpista Rolando Cristaldo, en una visita a la Redacción de ABC Color.
Una vez llegados al país, decidieron abandonar el rol de músicos viajeros y quedarse en el país, aún teniendo vigente un contrato internacional. Luego de unirse el bajista Nino Valdez (35) y al baterista Beto Barrios (35), conformaron la agrupación Tierra Adentro, nombre que –de alguna manera– revela su paisaje sonoro.
El repertorio que interpretan incluye canciones folclóricas no solamente paraguayas, sino de países como Argentina, Colombia, Perú y Brasil. Sin embargo, reconocen que la música paraguaya es la que más aceptación goza en sus presentaciones en vivo. “Por ejemplo, venimos cantando una selección de canciones románticas de la Argentina y después entra la música paraguaya, con un Tren lechero o Pájaro campana, y causa mucho impacto”, comenta Duarte.
El arpa, sin dudas, se gana un protagonismo especial en los shows. “El arpa paraguaya es un instrumento totalmente versátil. Se puede hacer cualquier tipo de género. Es como un piano, al revés, por eso es que para los europeos es tan exótico”, señala Cristaldo.
Mientras preparan un repertorio inédito para su primer disco, por estos días se encargan de armar recitales con una variedad sonora latinoamericana durante al menos una hora y media. “Desarrollamos bossa nova, música de Argentina, de Perú, Colombia… y, lógicamente, la parte fuerte del show es la parte instrumental”, dice el acordeonista Pereira.
Como –en su momento– lo hicieran en Argentina músicos como Los Nocheros, Soledad o Abel Pintos, Tierra Adentro se propone generar una revolución folclórica juvenil en Paraguay. “Lo encaramos así. Dijimos: ‘Vamos a hacer lo que sabemos hacer, y les guste a quien les guste… sin pensar en que nosotros podíamos otro estilo de música. Queremos hacer folclore”, remarca el cantante.
Como una anécdota particular, la agrupación recuerda la visita que hicieron a Londres, en uno de sus largos viajes como músicos de crucero. Varios meses después, visitaban Nueva Londres, distrito de Caaguazú, ya como Tierra Adentro, ocasión en que recrearon la misma fotografía… emulando la emblemática imagen de Los Beatles en Abbey Road.
La actividad campestre más importante del sur del país está a días de ofrecer una nueva edición. La “Fiesta de la Tradición Misionera”, arranca este jueves 18 de enero y se extenderá hasta el 21 del mes en curso.
Como todos los años, Santiago Misiones, ubicado a unos 280 km de Asunción, ofrecerá una atractiva agenda para disfrutar en compañía de familiares o amigos, donde resaltan algunos números como por ejemplo: Doma de potros, desfile de caballerías, desfile de carrozas, payadas, conciertos y más.
Para esta XXXIX ocasión, se prevé la presencia del payador Carlos Marchesini, quien estará por primera vez en Paraguay.
La 39ª edición de la Fiesta de la Tradición Misionera se desarrollará desde el jueves 18 hasta el domingo 21 de enero, en la ciudad de Santiago (Misiones). En la primera jornada habrá competencias de jinetes y la peña folclórica será a partir de las 23.00.
En la segunda fecha (viernes 19), habrá música desde las 19.00, mientras que el payador argentino Carlos Marchesini se presentará desde las 23.00. Le seguirán artistas locales como Canto Vivo (de San Ignacio), Misiones Canta (de San Juan Bautista) y M-Folk (de Asunción), además de la presencia de bandas folclóricas y competencias de jinetes.
El sábado 20 la jornada comienza desde temprano, pero recién desde las 23.00 se ofrece la fiesta popular con la banda de música Santa Cecilia y Amanecer de Santaní, seguida de bailes tradicionales. El festival se extiende todo el domingo 21 y cierra con bailes populares desde las 22.00.
Aquí una muestra de la fiesta misionera, esta es del año 2014, mirelo:
Letra: EMILIANO R. FERNÁNDEZ Música: MAURICIO CARDOZO OCAMPO GUAVÍRA POTY - TESTIMONIO DE UN COMPAÑERO DE EMILIANO
Inmerso en la oralidad donde la memoria juega un papel relevante pero también incierto -siempre se está a expensas de que sea fiel a los hechos-, la vida del poeta y músico EMILIANO R. FERNÁNDEZ se reconstruye por pedazos. Es un mosaico al que se le va agregando datos intentando contar historias que se aproximen al máximo a la verdad de lo que sucedió con relación a sus obras y a diversos pasajes de su existencia andariega. Guavíra poty es una polca que lleva el sello de lo obvio y evidente, pero también del misterio.
En la revista Ocara poty cue mí de 1931 apareció con el nombre de Techaga'u rembiapo y esta dedicatoria: Dominga-pe ohomíva, es decir dedicada a Dominga Lugo. El poema estaba fechado en Caballero, junio de 1930.
CARMEN MÓNICA GRANCE, hoy viuda de Villalba, todavía viva y residente en Fernando de la Mora, afirma que ella es la destinataria de la canción. Era maestra de la compañía Guavirá, del distrito de Caballero, en el departamento de Paraguarí. Según cuenta, Emiliano le cantó en una serenata y le dijo expresamente que era para ella. A su favor juega la expresión GUAVÍRA POTY que -de acuerdo a la tradición del cancionero popular, la flor de un lugar es la mujer a la que se canta, por ejemplo: BAHÍA NEGRA POTY, YVAPOVÕ POTY, etc.-, no podía ser sino ella porque en la referencia a Dominga Lugo la expresión no encuentra asidero.
El poeta y locutor ELPIDIO ALCARAZ SEGOVIA, investigador de la vida y las obras de Emiliano, aporta lo suyo a este debate siempre inconcluso.
De entrada precisa que los poetas PEDRO ECHAURI LÓPEZ, de Zavala Kue -que en parte hoy pertenece a Asunción, en parte a Fernando de la Mora, en las inmediaciones de la ruta Mariscal Estigarribia y lo que se conoce como Calle última-, y ADOLFO ROJAS PAREDES, de Capiatá, fueron los compañeros del viaje en tren de Emiliano. Habían sido invitados por el también poeta SATURNINO R. LEGUIZAMÓN, telegrafista y jefe de la estación de Caballero.
Agrega que Dominga Lugo era la compañera sentimental del llamado Tirteo Verdeolivo porque defendió a la patria en la Guerra del Chaco. En coincidencia con lo que ALDO J. A. ROMERO RELATABA, Alcaraz Segovia cuenta que dejó a su amada en la casa de MARÍA PERUCHI DE ARCE, en Zavala Kue.
"En esos versos se comprueba en forma indubitable que la obra fue dedicada a la referida persona de su afecto. Los mismos parientes de Emiliano confirman que en aquella época se erguía a la vera del camino zavaleño un robusto ejemplar de `timbo jero' a tape ári oĩva' bajo cuya sombra Dominga se refrescaba frecuentemente", relata Elpidio.
“La poesía consigna -sigue argumentando- en otra parte: 'Caballero pueblo che pepo mopẽva/ ikatuve'ỹva ndehegui aveve/ ahechave'ỹre ku Zavala Kue'. La circunstancia que postergaba su regreso era el impedimento que no le permitía, en raudo vuelo, regresar al nido zavaleño. De no ser así, tampoco hubiera escrito `aníke ere mombyry aimére' señalando estar lejos de la amada y que en todo momento anhelaba el ansiado regreso".
"Conocí personalmente al poeta ADOLFO ROJAS PAREDES, quien perteneció al mismo regimienta de Emiliano en el Chaco. Él me contó que en la casa de SATURNINO R. LEGUIZAMÓN, en Caballero, escribió en junio de 1930 Guavira poty para Dominga Lugo", concluye, categórico, Elpidio Alcaraz Segovia.
Los temas de la guerra y la patria, estrechamente unidos, son en Emiliano R. Fernández -nacido el 8 de agosto de 1894 y fallecido el 15 de setiembre de 1949 en Asunción- recurrentes. Buena parte de su producción poética se inspira en el fragor bélico que rodea a la Guerra Guasu y a la Guerra del Chaco.
El poeta no guarda distancia cuando aborda lo que para él es un valor supremo. Tampoco asume una postura crítica sino que adopta como íntimamente suyo aquello que relata o describe con la energía de su vigoroso verbo puesto al servicio de sus ideas.
En Tujami enciende el fuego de su fervor por todo cuanto signifique coraje y heroísmo. Aquí el protagonista es un excombatiente de la Guerra del Setenta. Lo encuentra en el camino y entabla con él un diálogo que, a ratos, es un monólogo del que peleó en las arduas batallas libradas contra brasileños, argentinos, uruguayos e, incluso paraguayos alistados en las filas enemigas, los que integraban la Legión Paraguaya.
Las pistas para conocer datos acerca de esos versos están dentro de la misma obra. Las referencias que Emiliano da con respecto al sobreviviente permiten concluir que la obra pudo haber sido escrita en 1931. El autor reproduce lo dicho por su interlocutor en la quinta estrofa y proporciona la primera pista temporal que es posible seguir: guerra oñepyrûvo che veinte áño aroguata. Significa que había nacido en 1845 puesto que los combates de la Guerra Grande comenzaron en 1865.
Otro rastro del tiempo ofrece Emiliano cuando, en la última cuarteta, afirma: ha nde avei rejuhúma ochenta y séi añohápe/ nde loátava ipurahéipe petei mitâ pyahu.
Atendiendo al dato inicial de los veinte años y al posterior de los ochenta y seis que el ex-soldado tenía cuando se produjo el encuentro, es posible deducir que el poema fue escrito en 1931. La música que le puso Andrés Cuenca Saldívar pudo haber sido ya después de la Guerra contra Bolivia que ya al año siguiente se desata.
La versión que en esta página se reproduce tiene 16 estrofas. Sin embargo, en las grabaciones su extensión varía así como el orden de las estrofas. Incluso, se observan «intervenciones» a la letra ya sea para acomodar a la melodía o para «corregir». Para muestra, baste un botón: en la segunda estrofa, segundo verso, el original -o, al menos, lo que parece ser atendiendo al dominio del guaraní que Emiliano poseía- dice: aipe'áma che akâo. La versión de los «correctores» reproduce: che sombrero aipe'ávo. El vocablo akâo (akâ ao, la ropa que la cabeza lleva) era de dominio público. Sombrero es un hispanismo que, con el correr del tiempo, fue sepultando a aquélla. En tiempos de Emiliano, sin embargo, tuvo que haber sido del conocimiento de muchos todavía.
Más allá de estas observaciones Tujami retrata al anciano que rememora sus vivencias de combatiente y abriga una esperanza
-¿vana?- en los «señores de la ciudad», políticos de promesa fácil, pero de palabras volátiles.